Desde niña me incline por ser maestra ya que en el jardín las educadoras que me impartieron clases fueron muy buenas y aprendí de ellas, sin embargo al llegar a la primaria me encontré con un reto pues el maestro que me dio en 3er. año no fue muy amable conmigo aun así eso me llamo más la atención pues me propuse estudiar y no quitarme la idea de que sería una maestra (actualmente entiendo que los maestros aprendemos por ensayo y por error como lo dice José Esteves) una de mis tareas es que mejoraría ese campo pues me molestaba cuando, el maestro era injusto conmigo o algunos compañeros por tener una ideología religiosa diferente a él o no le gustaba como realizábamos una actividad.
Ahora que estudie lo que un maestro debe ser, comprendo y entiendo que todas esas barreras perjudican a los niños pues su autoestima es baja, por eso me propuse ser una maestra tolerante e involucrarme con los niños en las actividades comprendiendo que no todos tiene las mismas habilidades y ayudarlos a salir adelante conforme a lo que se vive actualmente, así como conocer también a sus familias pero con cautela porque muchas veces queremos abarcar demasiado y puede esto sacarnos fuera del papel docente. Y un detalle principal es que me agradan muchos los niños.
Como Maestra tengo que conocer las necesidades de mis alumnos desde la primera semana ya sea por medio de preguntas, dibujos o actitudes. Mantener una comunicación con ellos algunas veces no es fácil, puesto que el tiempo no alcanza sin embargo, la observación ayuda mucho y el estar atento a lo que hablan.